Conversar desde un corazón atento

Sean gratos los dichos de mi boca y la meditación de mi corazón delante de ti, oh Jehová, roca mía, y redentor mío. Salmos 19:14
 

Cuidar nuestras palabras en todo tiempo es más productivo que dar rienda suelta a nuestra lengua.
 
En ocasiones nos dejamos llevar por las emociones y decimos cosas de las que luego nos arrepentimos, sin embargo, tener como modo de vida la atención en la elección de nuestras palabras, nos permite  acomodarnos de continuo en lo que hace a la paz.
 
Grato es para nuestros oyentes, terrenales y celestiales.

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